La revista online francesa Weelz.fr especializada en bicicletas urbanas ha hecho un test de bicicleta plegable Ossby Curve de 5 velocidades. Si quieres leer el test de bicicleta original publicado en francés lo puedes encontrar en su web, haciendo clic en el enlace anterior.

[Transcripción al español]

Ossby, la pequeña bicicleta plegable madrileña

Justo después de haber logrado su certificación europea, la pyme española Ossby decidió a finales de 2014 entrar en el mercado francés después de haberse implantado al otro lado de los Pirineos.

Ubicada en la capital española, su gama de bicicletas es aún limitada, reduciéndose a una sola bicicleta plegable tanto en su versión clásica (5 velocidades) como en versión eléctrica, además de dos modelos destinados a los más pequeños (entre ellos un tándem de 16 pulgadas).

Nosotros nos hemos interesado en su modelo plegable clásico, la Ossby Curve, que nos acompañó durante el mes de octubre por las ciudades de Lille, Ámsterdam y Bruselas.

Diseño

La apariencia de la Ossby Curve es bastante simpática, con un cuadro triangular con la parte superior curvada y una línea muy recta en la parte delantera.

Los guardabarros integrados resaltan las pequeñas ruedas de 14 y de 12 pulgadas. Se observa también el cableado interno de la bicicleta.

La Ossby Curve integra un soporte en la parte delantera que permite fijar una mochila (incluida con la bicicleta) o bien una cesta de tela (se vende a parte).

Plegado/desplegado

Aquí no hay clips ni cierres complejos, el plegado y desplegado se efectúa alrededor de una articulación principal situada justo por encima de la caja del pedalier, acompañado de tres bisagras, dos delanteras y una trasera.

Para plegar se tira de uno de los pedales o bien del tubo situado por encima de la rueda trasera (cuidado a no pillarse los dedos). La caja del pedalier sube y las ruedas delanteras y traseras se juntan prácticamente del todo. Luego se pliegan los pedales y el manillar.

El pliegue del manillar Ergotec no es de lo más sencillo pero es cuestión de práctica. Tiene por lo menos la ventaja de permitir pasar de un manillar de 550 mm de ancho a uno de menos de 200 mm una vez bloqueado.

Para desplegar la bicicleta, a parte de volver a desplegar los pedales y el manillar por supuesto, solo hace falta empujar la articulación principal hacia el suelo, que simplemente se apoya sobre la caja del pedalier. Esto es algo confuso al principio ya que nos da la impresión de que nos hemos olvidado de apretar algo.

Una buena bicicleta para rodar

Sin embargo, al rodar con la bicicleta se nota bien rígida y, por supuesto, yo diría casi por fortuna, que no se ha constatado ningún repliegue inoportuno. Para aumentar la resistencia, el cuadro es una mezcla de acero y aluminio. Acero para la parte inferior, donde las tensiones son más elevadas, incluyendo la horquilla también de acero, y aluminio en la parte superior.

A la hora de rodar con ella, la pequeña madrileña ha mostrado una agilidad bastante alta y hasta podríamos decir que es una buena bicicleta para rodar, siempre y cuando no olvidemos que estamos montados sobre ruedas pequeñas -14 pulgadas atrás y 12 pulgadas delante- lo que la limita a trayectos cortos.

Debido a su cuadro compacto la posición del piloto es más bien encogida. No obstante, el ángulo y la altura del sillín permiten que se posicione la pelvis lo suficientemente hacia atrás para no adoptar un pedaleo de “rana”. Incluso con mi gran altura (1,83 m) no me he sentido incómoda al manejarla.

La rueda pequeña de solamente 12 pulgadas en la parte delantera nos hace temer que la dirección sea poco precisa pero francamente no es el caso. A baja velocidad, la Ossby Curve es manejable y se desliza fácilmente entre los coches. A alta velocidad, sin hablar de competir, la dirección sigue siendo precisa, aunque en bajada hay que frenarla un poco. La corta distancia entre los ejes hace que la bicicleta a veces pierda algo de estabilidad. (Como anécdota, una bajada sobre adoquines en pleno centro de Bruselas nos ha dado sudores fríos).

La transmisión Sturmey Archer no es de las más eficaces que hayamos probado. La relación correcta en la transmisión no es fácil de encontrar, porque según la velocidad que lleves a veces es demasiado dura y otras veces es demasiado blanda. Quizá necesitaría un cambio más gradual. Dicho esto, es una ventaja tener un cambio interno en una bicicleta plegable con este precio, y si realmente no estás buscando competir, esta bicicleta le irá bien y hará su trabajo.

Multimodalidad a revisión

Una vez plegada la bicicleta se queda con un perímetro bastante reducido de 93 cm de alto, 70 cm de alto y 17 cm de ancho. Estamos lejos de la compactibilidad de una Brompton es cierto, pero la bici entra fácilmente en el maletero de un coche, incluso pequeño, o bien en el compartimiento de una caravana o de un barco.

El único inconveniente es que las dimensiones citadas arriba se entienden “sin sillín”. Ya que para plegar la Curve totalmente hay que sacar completamente la tija del sillín o, al menos, dejarla subida del todo, lo que no es muy práctico y ocupa espacio. Es una pena porque obliga también a tener que volver a encontrar la altura correcta del sillín cada vez que queremos salir de nuevo con la bici.

En cuanto al uso de transportes públicos (multimodalidad), la bicicleta no es la compañera ideal. Su peso es bastante elevado (11 kg) para poder transportarla a mano en metro o autobús. Y aunque una vez plegada las ruedas siguen rodando, empujarla con una sola mano puede resultar difícil ya que la dirección no se queda bloqueada.

En conclusión, la pequeña Ossby Curve es una buena base con algunas buenas ideas pero, en nuestra opinión, tiene todavía algunos defectos por corregir que hacen que su uso sea a veces un poco tedioso.

Y también algunas pequeñas pegas en cuanto al acabado, inherentes a este tipo de producción, como por ejemplo la patilla que no soporta bien la bicicleta (nuestra bicicleta de prueba se ha caído varias veces aparcada), las pinzas de freno V-brake que se apoyan sobre los guardabarros o bien las pegatinas del cuadro que ya empezaban a despegarse…

Una pena porque desde el punto de vista puramente del rodaje, esta pequeña bici plegable destaca muy bien. Esperamos que las próximas versiones corrijan estas imperfecciones.

En resumen, si usáis a menudo el transporte público y estáis buscando la bicicleta multimodal perfecta, no tengáis en cuenta esta bicicleta.

La Curve es buena aliado en cambio para un marinero o bien un propietario de una caravana o autocaravana, ya que el peso y la facilidad de transporte no son criterios prioritarios. La pequeña Ossby es muy útil para pequeños paseos sobre caminos de sirga o terraplenes.

Precio de venta público en Francia: 595€. 4 colores estándares: Celeste, verde, blanco y grafito (nuestro test). La Curve existe también en versión PEDELEC (bicicleta eléctrica).

Lo mejorLo peor
  • Manejable y buena para rodar
  • Postura cómoda
  • Bastante compacta
  • Plegado y desplegado esfuerzo
  • Peso aceptable
  • Guardabarros integrados
  • La patilla
  • El reglaje del sillín
  • Rueda mal una vez plegada
  • Plegado del manillar
  • Transmisión media
  • Rueda de 12 y 14 pulgadas

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